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Sí, mezclar un fungicida con un fertilizante foliar en un mismo tratamiento es una práctica habitual en agricultura profesional, pero no siempre es viable ni segura. La posibilidad de hacerlo depende del tipo de fungicida, la composición del fertilizante, el cultivo, el momento fenológico y las condiciones de aplicación.
Por tanto, no puede generalizarse: cada mezcla debe evaluarse de forma específica para evitar pérdidas de eficacia, problemas en el equipo o daños al cultivo.
¿Por qué se plantea mezclar fungicidas con fertilizantes foliares?
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La mezcla de fungicidas y fertilizantes foliares responde a criterios técnicos y económicos propios de explotaciones profesionales. Entre los motivos más habituales se encuentran:
Reducción del número de pases, con el consiguiente ahorro de tiempo y combustible.
Optimización de costes operativos, especialmente en cultivos extensivos o con ventanas de aplicación ajustadas.
Mejor aprovechamiento de las condiciones climáticas, aplicando ambos productos cuando el momento es favorable.
Mayor eficiencia en la gestión del cultivo, siempre que la mezcla sea compatible y segura.
Esta práctica tiene sentido desde el punto de vista productivo, pero solo cuando se realiza con conocimiento técnico y precaución.
Compatibilidad: el factor clave antes de cualquier mezcla

La compatibilidad es el aspecto determinante antes de mezclar un fungicida con un fertilizante foliar. Puede verse afectada tanto a nivel físico-químico como biológico, y una incompatibilidad puede provocar distintos problemas:
Formación de precipitados o grumos que inutilizan la mezcla.
Pérdida de eficacia del fungicida o del fertilizante.
Riesgo de fitotoxicidad en el cultivo.
Obstrucción de boquillas y filtros del equipo de aplicación.
Entre los principales factores que influyen en la compatibilidad se encuentran el tipo de formulación, el pH de la mezcla, la concentración de sales y el orden de incorporación de los productos.
Tipo de fungicida y formulación
No todos los fungicidas se comportan igual en mezcla. Existen diferencias importantes entre:
Fungicidas de contacto y sistémicos.
Formulaciones líquidas, polvos mojables, suspensiones concentradas o granulados dispersables.
Algunas formulaciones son más sensibles a cambios de pH o a la presencia de determinados nutrientes, lo que puede comprometer su estabilidad o eficacia cuando se mezclan sin control.
Composición del fertilizante foliar
Los fertilizantes foliares también presentan comportamientos muy distintos según su composición. No es lo mismo un fertilizante simple que uno que contenga:
Mezclas complejas de macro y micronutrientes.
Quelatos metálicos, que pueden reaccionar con ciertas materias activas.
Aminoácidos, extractos vegetales o correctores fisiológicos, que alteran la estabilidad de la mezcla.
Estos componentes pueden interferir con el fungicida, modificar su absorción o aumentar el riesgo de incompatibilidad si no se evalúan previamente.
Riesgos de una mezcla incorrecta en tratamientos foliares

Una mezcla mal planteada no suele generar efectos inmediatos visibles, pero sí consecuencias técnicas y económicas relevantes:
Reducción del control de enfermedades, obligando a repetir tratamientos.
Daños leves o moderados en el cultivo, especialmente en hojas jóvenes.
Problemas mecánicos en el pulverizador, con paradas y costes adicionales.
Aplicaciones ineficientes, que afectan a la rentabilidad final.
Estos riesgos no justifican alarmismo, pero sí subrayan la importancia de aplicar criterios técnicos sólidos antes de mezclar productos.
Buenas prácticas para mezclar fungicida y fertilizante foliar
Cuando se plantea una mezcla, conviene seguir una serie de recomendaciones generales que ayudan a reducir riesgos:
Leer siempre la etiqueta y la ficha técnica de ambos productos.
Verificar que no existan incompatibilidades indicadas por el fabricante.
Respetar el orden correcto de incorporación al tanque.
Controlar el pH del caldo, ajustándolo si es necesario.
Mantener una agitación constante durante la preparación y la aplicación.
Limpiar el equipo de forma adecuada tras el tratamiento.
Estas prácticas no sustituyen el criterio técnico, pero sí forman parte de una gestión responsable del tratamiento.
La prueba de compatibilidad previa
La prueba de compatibilidad consiste en mezclar pequeñas cantidades de los productos, en las mismas proporciones que se usarían en campo, dentro de un recipiente transparente.
Si aparecen precipitados, separaciones, espuma excesiva o cambios anómalos, la mezcla no debe aplicarse. Es un paso sencillo que evita muchos problemas posteriores.
Importancia del asesoramiento técnico
El asesoramiento técnico profesional aporta conocimiento del cultivo, del producto y de las condiciones reales de aplicación. Contar con este apoyo reduce errores, especialmente en mezclas complejas o cultivos sensibles, y favorece decisiones más seguras y eficientes sin asumir riesgos innecesarios.
Cuándo no es recomendable realizar la mezcla

Existen situaciones en las que es preferible no mezclar fungicida y fertilizante foliar:
Cultivos especialmente sensibles o en estados fenológicos delicados.
Plantas sometidas a estrés hídrico, térmico o nutricional.
Condiciones de altas temperaturas o baja humedad.
Dudas razonables sobre la compatibilidad o restricciones del fabricante.
En estos casos, separar las aplicaciones suele ser la opción más prudente.


